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¿Cuándo comienza la Prehistoria en la Península Ibérica?

Cuándo comienza la Prehistoria en la Península Ibérica

Explorar los orígenes de la cultura humana es un viaje fascinante que nos lleva a una época anterior a los registros escritos. En el caso de la Península Ibérica, este viaje comienza con la época prehistórica. Sin embargo, determinar el punto de partida exacto de la Prehistoria en esta región es una tarea compleja, ya que implica examinar pruebas arqueológicas y hacer estimaciones fundamentadas. En este artículo profundizaremos en el tema y desvelaremos la cronología de la Prehistoria en la Península Ibérica.

El Paleolítico: La primera presencia humana

El recorrido de la Prehistoria en la Península Ibérica se remonta al Paleolítico, que significa el periodo más antiguo conocido de presencia humana. Abarca desde hace aproximadamente 2,6 millones de años hasta alrededor de 10.000 AEC. Durante esta época, los primeros humanos de la Península eran en su mayoría Homo heidelbergensis y más tarde Neandertales.

Los descubrimientos arqueológicos en toda la Península han revelado fascinantes conocimientos sobre el estilo de vida, las herramientas y las expresiones artísticas de estos antiguos habitantes. La presencia de pinturas rupestres en yacimientos famosos como Altamira y Tito Bustillo muestra las capacidades artísticas de estos primeros humanos, proporcionando una visión de su cultura.

La Revolución Neolítica: Transición a la agricultura

La aparición del Neolítico marca una transición significativa en la historia de la humanidad a nivel mundial. Este periodo se caracteriza por el paso de sociedades de cazadores-recolectores a comunidades asentadas dedicadas a la agricultura y la domesticación de animales. En la Península Ibérica, el Neolítico comenzó hacia el 6000 a.C.

Durante el Neolítico, las comunidades de la Península empezaron a cultivar cosechas como el trigo, la cebada y las legumbres. También domesticaron animales como ovejas, cabras y vacas, que les proporcionaron una fuente de alimentos estable y sostenible. El uso de herramientas de piedra pulida y la construcción de estructuras megalíticas, como dólmenes y menhires, son rasgos distintivos de este periodo.

Las Edades del Cobre y del Bronce: Avances en el trabajo de los metales

Después del Neolítico, la Península Ibérica fue testigo de la llegada de la Edad del Cobre, también conocida como Calcolítico, hacia el 2500 a.C.. Esta fase fue testigo de la introducción de técnicas de trabajo del metal, siendo el cobre el principal metal utilizado.

La transición de la Edad del Cobre a la Edad del Bronce se produjo hacia 1800 a.C., con la aparición del bronce como metal dominante. El dominio de la metalurgia del bronce revolucionó la fabricación de herramientas, el armamento y el comercio en la Península. Este periodo también fue testigo del auge de intrincadas prácticas funerarias y del desarrollo de sociedades elaboradas, como ponen de manifiesto tumbas ricamente amuebladas como las descubiertas en El Argar.

La Edad de Hierro y el surgimiento de las culturas antiguas

Con la llegada de la Edad de Hierro, alrededor del 800 a.C., se produjo otro importante avance tecnológico en la Península Ibérica. Las herramientas y armas de hierro sustituyeron gradualmente al bronce, lo que provocó profundos cambios en la guerra, la agricultura y la artesanía.

La Edad de Hierro también fue testigo de la aparición de varias culturas antiguas en la Península, como los íberos y los celtas. Estas culturas dejaron un impacto duradero en la región, como demuestran los asentamientos fortificados, los característicos estilos cerámicos y la intrincada orfebrería hallados en yacimientos arqueológicos como Numancia y el Castro de Santa Tegra.

En conclusión

Determinar el comienzo exacto de la Prehistoria en la Península Ibérica es una tarea compleja, ya que implica reunir pruebas arqueológicas y considerar la evolución de las sociedades humanas. Sin embargo, a grandes rasgos, la Prehistoria en la Península abarca desde el Paleolítico hasta la aparición de antiguas culturas en la Edad de Hierro.

El recorrido por la Prehistoria nos permite comprender los avances graduales realizados por los primeros humanos, desde las pinturas rupestres y las herramientas sencillas del Paleolítico hasta el desarrollo de la metalurgia y las sociedades complejas durante las Edades de Bronce y de Hierro. Explorar los vestigios de estas antiguas civilizaciones arroja luz sobre los orígenes de la cultura humana en la Península Ibérica, proporcionando valiosos conocimientos sobre nuestra historia común.

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